Brunch

La palabra brunch es el resultado de la fusión de las palabras inglesas que designan al desayuno (Breakfast) y la comida (lunch). Su origen se asocia a la copiosa comida que se hacía en las temporadas de caza del siglo XIX británicos, donde se servían enormes banquetes. En 1895, Guy Beringer escribió una columna para la revista semanal Hunter y propuso la creación de una comida totalmente nueva para los domingos por las mañanas, sobre todo para los que venían de disfrutar de la noche del sábado. Al año siguiente, la revista Punch anunció «para estar a la moda hoy en día debemos hacer Brunch». Así pues, el concepto es británico, pero fueron los estadounidenses quienes acabaron abrazando la idea. El Brunch se popularizó en la década de 1930 en Chicago, cuando las estrellas de cine y la parada entre los trenes para una comida al final de la mañana. El Brunch del domingo se volvió aún más popular en Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial, cuando se produjo una disminución de fieles a las iglesias. Esta tendencia al alza se ha mantenido, pero en ese momento, en el Brunch se incluían cócteles, almejas y el hígado de ternera con patatas fritas. Hoy en día, los huevos Benedict es uno de los platos más populares para el brunch.